
Si has paseado por el centro de Málaga últimamente, seguro que te has fijado en una escena que ya es parte del paisaje de la calle Larios: grupos de personas concentradas frente a un tablero de ajedrez justo en mitad del bullicio. Esta iniciativa, que empezó a rodar a principios de 2019 de la mano de José Antonio Sánchez, ha conseguido transformar tres bancos situados entre el hotel Vincci y La Canasta en un club social improvisado. Tras el fallecimiento de su fundador en mayo de 2025, el proyecto sigue adelante gracias a la gestión de diez administradores que se encargan de que todo funcione. Hoy mismo, siendo martes, es uno de los días en los que se reúnen a partir de las 17:00, una rutina que repiten también los jueves y sábados para quienes buscan desconectar un rato de las pantallas y echar una partida al aire libre.
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Lo que hace especial a este punto de encuentro es que no necesitas ser un experto ni traer tu propio material. Actualmente cuentan con nueve tableros, dieciocho sillas y varios relojes, todo gestionado de forma voluntaria. La comunidad ha crecido tanto que su grupo de WhatsApp ya roza los 500 miembros, integrando a turistas que pasan por allí, principiantes que quieren aprender los movimientos básicos y jugadores experimentados. Además, cuentan con el apoyo de la escuela Chesscul, fundada por Alberto Toval, quien aporta una visión terapéutica al juego. Toval, que es fisioterapeuta, promueve el ajedrez como una herramienta beneficiosa para personas con enfermedades como el Parkinson o el Alzheimer, uniendo el aspecto social de la calle con el bienestar físico y mental. De hecho, esta colaboración permitió organizar el primer torneo interasociaciones de la ciudad el pasado octubre de 2025.
Aunque el Ayuntamiento de Málaga permite el uso de los bancos sin poner trabas, la iniciativa se mantiene principalmente por el empuje ciudadano y la colaboración de entidades como Chesscul, que ayuda con materiales y apoyo económico. Es curioso ver cómo un espacio tan comercial y turístico se convierte en un aula abierta donde cualquiera puede sentarse a jugar de forma gratuita. Como decía el propio José Antonio Sánchez, la demanda es tan alta que si pusieran veinte tableros, también se llenarían. Es un plan diferente para una tarde de martes en el centro, donde el ritmo frenético de la calle Larios se pausa durante unos minutos entre jaques y estrategias compartidas a pie de calle.
Fecha de publicación
19 de mayo de 2026
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